y
este pañuelo sin luz,
el llanto
que lastima mi partida.
Aún te amo,
y
sabré refugiarme otra vez
entre la
formalidad del mundo
y los
escenarios fugaces de la ternura,
para
ocultar el verde,
que,
como gota de júbilo,
se escapa
de mis ojos tristes.
Todavía quiero besarte,
aunque
sea la última llama
que le
concedas a mi piel despierta.
Si no
alcanzo tus manos,
vuelve a
mirar la tarde del encuentro,
Allí descubrirás;
en la
sonrisa de los enamorados,
que por
las calles de piedras,
repiten
el camino de la sangre y la flor.
Autor:
Roberto
Romani

Hola, una belleza de poema. Un placer leerlo. Cuidate,.
ResponderEliminarMUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR MIS HOJAS SUELTAS
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